Reencuentro con Papudo

Durante años mis vacaciones fueron en Papudo, una playa en la quinta región donde mis abuelos maternos tienen casa.
Esta casa fue, es y será la casa donde tengo grandes recuerdos, no sólo el clásico olor a humedad es característico, sino que esos altos cielos dignos de casas patronales.
A pesar de ser mi sede durante largos veranos, esos cuando uno se llega a aburrir de no hacer nada ahh que tiempos aquellos! hoy pagaría en oro por irme una semana tranquila a gozar de la playa de esas caminatas eternas en la playa grande por mucho tiempo dejé de ir, si me preguntan porqué lo hice no se los podría explicar me imagino porque gran parte de mis amigos entraron a la universidad y con ello las vacaciones comenzaban a ser en otros puntos geográficos, hay otros que vendieron la casa en fin la verdad es que la excusa agraba la falta.
El fin de semana pasado nos fuimos a celebrarle el cumpleaños número 85 a Johnny, mi tata, aquel personaje que vive en la playa que su dorado es eterno y que goza con cualquier canción que signifique movimiento de caderas, aunque las de él ya no las pueda mover tan vigorozamente.
Por largo tiempo Johnny fue el ídolo de mis amigos ante las reiteradas juntaciones hasta tarde en mi casa y que le dieron el nombre de JOHNNYS PUB. Ahí se organizaron grandes asados, conversaciones y donde conocimos a gran parte de los actuales amigos.
Esta visita no sólo significó la celebración de Johnny, sino que fue un reencuentro con mi vida pasada, con mi mamita (mamá de mi mamá) con los paseos en la playa grande, el viento de la tarde, el bañarse en el mar, que gocé! el acostarme en mi pieza mirando ese techo alto, ver mis peluches de chica, y finalmente recordar aún más a mi mamita.
Tras la muerte de ella hace casi 16 años, nuestra familia limitó sus visitas, los veranos ya no acogían a tantos amigos y tíos. Si bien hubo muchas cosas que se mantuvieron, el alma de la casa no estaba por lo menos corporalmente.
Por eso este paseo de fin de semana fue tan especial, porque me llevó a recorrer espacios que lo hacía de chica, a gozar de ese balneario.
Todo esto me llevó a tomar una determinación trascendental y que se ha convertido en un nuevo eje de mi misión en esta tierra: Arreglar la casa de papudo y dejarla como nueva.
Mi intención apunta a ponerle el sello, no se trata de echarla abajo y hacer una más grande ni nada de eso, sería un horror! se trata que con pequeños detalles se sienta que una mujer vive ahí, con el respeto del género masculino.
De esta manera debo reconocer que esta nueva tarea me llena de energías y sin duda me hace gozar aún más este reencuentro.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home