Tuesday, February 07, 2006

La magia de lo inesperado


"La alegría más grande es la inesperada" Sofocles

No dejo de pensar en cúan sabia es la vida y que no nos deja de sorprender nunca. Esta frase del filósofo Sófocles, la leí en la revisión de diarios que realizo cada día. Hay veces en que no me hacen eco, pero otras me quedo largamente pensando y considero que se ajustan a periodos por los que pasa cada persona. La de hoy parece estar hecha par mí.
Quienes me conocen saben un sobrenombre que lejos de causar risa puede ser a veces un verdadero "karma" y que ahora comienzo a tomarle el peso: Gollum.
Ese apodo viene de una situación que para las féminas puede ser un gran tema- hay otras que no están ni ahí- pero está vez soy del montón. El tema: matrimonio más conocido como catrimonio u otros miles de sinónimos para la unión entre dos personas.
Llevó casi una década de pololeo y para quiénes digan 10 años! es unn eternidad, les puedo decir que efectivamente es mucho tiempo, pero les puedo contar también que éste no ha pasado en vano.
La verdad es que durante este tiempo, hemos pasado por grandes etapas de nuestras vidas, como la salida del colegio- nos pusimso a pololear cuando habíamos salido de cuarto medio- la entrada a la universidad- L me acompañó a ver universidades- la carrera completa y todos los dimes y diretes que surgen en esa etapa, luego la titulación y el posterior ingreso a la vida laboral.
Ciertamente me ha estado en todos los momentos de mi vida adulta, lo que es harto decir.
Pero como ustedes saben el reloj biológico de la mujer va más rápido que el del hombre. Y no es por el tema de a maternidad que mi reloj comenzó a hacer tic tac más fuerte, sino que obedece a un ritmo de la vida, por lo menos así lo entiendo yo.
Bueno en ese tic tac la situación se fue haciendo cada vez más apremiante para L quien veía como el tema M pasaba a ser tema habitual de nuestra conversaciones. Llevando a ser nuestro tema tabú.
Fue en una de esas conversaciones cuando opté por un camino corto y sencillo, un atajo. Poner fecha límite para tomar un mayor compromiso.
Sí! fecha límite. Cuando lo comenté a mi círculo de amigas unas se rieron, otras me encontraron loca y otras simplemente me dijeron que estaba en mi justo derecho.
A pesar que para muchas este atajo era un suicidio, me permitió darme cuenta que en esta estratégia no era la única. Sí! hay muchas mujeres que siguen está táctica de apremio para hacer que su galancete dé el paso al vacío.
Pero una vez que dí la fatídica fecha, el tiempo comenzo a hacer tic tac mucho más fuerte, no sólo era el momento de recibir el añorada y esperada roca, sino que me olvidé de los más importante: que ese ansiado instante en que L me pidiera casarme con él fuera inesperado. Sí vieron como la frase de Sofocles me calza justo!
Estaba poniendo límites a algo que siempre he querido, pero me estaba olvidando que perdía la magia de la sorpresa. El no saber qué se trama el "principe azul" para ese instante que vamos a recordar, aunque no nos podamos ni vestir solas y todo lo que hay detrás, tipo "back stage" de la entrega de la roca.
Fui así como a pesar de estar más cerca de la fecha, me alejé más de ella.
Por eso a todas las que pasen por la misma situación les digo súper de corazón: la alegría más grande es la inesperada!

1 Comments:

Blogger Rosario said...

Uf...al final Cruzat

8:42 AM  

Post a Comment

<< Home